miércoles, 1 de mayo de 2013

Como pasar de una actitud de resguardo/control a una actitud de aprendizaje


Una de las formas de ver el mundo, a la que denominamos de resguardo/control, dice: "El mundo es básicamente estable, predecible y en gran parte controlable. Mi bienestar proviene de mi conocimiento de las reglas, de estar rodeado de otros individuos similares a mí y del hecho de que las cosas resulten más o menos como se había previsto".

Esta actitud da por sentado que las cosas van a ser siempre iguales. Inquietan la incertidumbre, el cambio, la ambigüedad, la falta de estructura y las personas que ven las cosas de una manera distinta.

Para esta mentalidad el objetivo es ganarse la vida; por lo tanto, cualquier cosa que pueda poner en peligro el statu quo será motivo de temor y resistencia.

La mayoría de las personas manifiesta apego a esta actitud, aun cuando se intenta superarla. Casi todas las instituciones culturales se basan en valores de resguardo/control.

Existe otro grupo de suposiciones que dice: "El mundo es un sistema complejo de fuerzas que interactúan, muchas de las cuales no puedo percibir directamente con mis cinco sentidos. Me gusta experimentar para descubrir qué funciona y qué no. Me gusta la perspectiva más amplia que me da el hecho de ver el mundo a través de los ojos de otros. No doy por sentado que lo que funcionó la última vez va a funcionar la próxima. Mi bienestar proviene de estar siempre atento a mí mismo y a mis circunstancias, y del proceso de aprendizaje constante que deriva de esta actitud de atención y de mi incursión en territorios desconocidos".

A este conjunto de actitudes lo denominamos aprendizaje/descubrimiento. Para esta mentalidad, el objetivo es formarse uno mismo. Cuando nos manejamos con la mentalidad del aprendizaje/descubrimiento, estamos abiertos a lo inesperado. Aceptamos la incertidumbre, el cambio, la ambigüedad, la diversidad y la falta de estructura.

Valoramos a las personas diferentes por lo que aprendemos de ellas. El aprendizaje/descubrimiento nos brinda una razón distinta para el trabajo. Lo vemos como un modo de convertirnos en un instrumento bien afinado para descubrir lo que realmente sucede y para responder con creatividad al entorno. El trabajo es el vehículo para formarnos.

Con esta actitud, nos relacionamos con nuestro entorno en lugar de controlarlo. Participamos en un continuo intercambio de sensaciones y hechos, energía e información con el mundo que nos rodea.

Esta actitud no se concentra tanto en lo que se pierde cuando se produce algún cambio en nuestra vida, sino más bien en las oportunidades de crecimiento que surgen cuando nos desprendemos de los viejos modos.

LA PARADOJA DEL CONTROL

Todos queremos sentir que tenemos control sobre nuestra vida, pero nos enfrentamos a una profunda paradoja: cuanto más intentamos controlar los acontecimientos, sentimos que tenemos menos control. La mentalidad del resguardo/control suele hacer que nos sintamos frustrados e impotentes.

Si queremos desenvolvernos sin dificultades en un mundo de incesante cambio e interdependencia global, es menester que formulemos una definición totalmente nueva de lo que significa tener control.

Debemos aprender a:

Convivir con la incomodidad de no tener ninguna certeza.

Tomar decisiones, no basándonos en datos precisos, sino con el fin de obtenerlos.

Comunicarnos y a negociar con personas cuyas formas de ver el mundo nos parecen extrañas o ilógicas.

Adaptarnos rápidamente y al mismo tiempo aceptar a los que tardan más en hacerlo.

Considerar el aprendizaje más importante que el hecho de tener razón, lograr el resultado correcto o saber bien lo que hay que hacer.

La utilidad de la postura del aprendizaje/descubrimiento radica en que nos ayuda a aceptar la vida como viene, sin necesidad de disfrazarla de hermosa y sin derrochar energía en imaginarnos cómo podría haber sido.

Si aceptamos las cosas como son, nos sentimos capacitados para hacer algo al respecto. Si nos quedamos en los deseos y los temores, no hay nada que podamos hacer, porque no nos enfrentamos a la realidad actual.

Actitud de resguardo/control

Se resiste al cambio: El cambio le parece perturbador.

Se aferra: Se aferra a lo que fue o debería ser.

Se centra en lo exterior: Antepone la apariencia a la esencia.

Se comunica para controlar: Trata de que los demás estén de acuerdo.

Piensa en términos de exclusión: Utiliza un pensamiento polarizado, todo es blanco o es negro.

Fomenta un trabajo en equipo deficiente: No puede compartir responsabilidades ni poder.

Actitud de aprendizaje/descubrimiento

Participa del cambio: El cambio le parece natural.

Se suelta: Se suelta entregándose a lo que es.

Se centra en la esencia: Antepone la esencia a la apariencia.

Se comunica para generar confianza: Desea conocer y que lo conozcan.

Piensa en términos de inclusión: Busca la mutualidad y la complementariedad.

Fomenta el aprendizaje en equipo: Comparte las responsabilidades y el poder.


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