martes, 14 de mayo de 2013

Claves para hablar en público con éxito


Hablar en público es algo que preocupa y pone nervioso a casi todas las personas, incluso a aquellas que lo hacen con regularidad como parte de su trabajo o de las actividades de su tiempo de ocio. A la gente le preocupa la posibilidad de «hacer el ridículo», «atascarse», «no encontrar la palabra adecuada», o «no saber qué hacer con las manos».

Nuestro sistema nervioso está preparado para enfrentar situaciones difíciles, de una manera siempre igual, estereotipada y comparable, tanto sea en una circunstancia de peligro físico, como de estrés emocional importante.

La traducción física de la reacción del organismo es por todos conocida:

Se acelera el pulso

Se manifiesta un temblor en los músculos manejados por la voluntad

Nos falta el aire

Se eleva la presión arterial

Se seca la boca

Tenemos dificultades para articular la palabra

Al mismo tiempo, el organismo libera glucosa proporcionando una fuente de energía adicional de la que en el acto puede disponerse, y enciende todas sus neuronas para imponer un alerta máximo.

Esta reacción es normal y necesaria. Si no la tuviéramos frente a una situación de estrés, tendríamos una marcada inferioridad en nuestras condiciones físicas e intelectuales.

Es absolutamente necesario conocer nuestras reacciones para poder comprenderlas y dominarlas. Eso que sentimos al enfrentar un auditorio es la primera respuesta del organismo, automática e inconsciente. Es sólo el miedo normal frente a una situación de estrés emocional. Es el miedo saludable de asumir un compromiso en el que se juegan muchas cosas: nuestro prestigio y la responsabilidad de quien nos ha invitado.

No se preocupe, tenga miedo. Ese miedo es saludable porque lo prepara para la emergencia, alentando a su cuerpo y a su mente. Reconózcalo y acéptelo.

Para que el miedo no pase los parámetros normales, es importante que tome en cuenta la siguiente afirmación: La clave para hablar en público con éxito radica en una buena preparación.

Preparación básica:

Analizar las circunstancias

Obtener el perfil del público

Informarse sobre el lugar de la disertación

Definir nuestra meta y objetivos


ANALIZAR LAS CIRCUNSTANCIAS

El punto de partida de nuestro análisis será obtener información de la persona que nos ha invitado a hablar en público. Debemos ser sistemáticos, y en caso de duda no dejaremos de preguntar.

Lista de preguntas para llevar a cabo el análisis de las circunstancias:

¿Qué organización celebra el acto?

¿Cuáles son los objetivos de esa organización?

¿Cuál es la naturaleza del acto?

¿Cuál será el nivel de informalidad del acto?

¿Por qué se me ha pedido que hable? ¿Qué se espera de mí?

¿Habrá más oradores? De ser así, ¿quiénes serán? ¿Qué temas abordarán? ¿Hablarán antes o después de mí? ¿Va a ser una presentación en equipo?

¿De cuánto tiempo dispongo? ¿Cuándo empezaré a hablar?

¿Habrá preguntas o discusión final? ¿Se trata de una mesa redonda?

¿Habrá alguien encargado de presidir el acto?

¿Qué ropas resultarán más adecuadas? ¿Cómo he de ir vestido?

EL PERFIL DEL PÚBLICO

La clave del éxito en cualquier presentación oral estriba en agradar al público y dejarlo satisfecho. Es el público, no nosotros, el que debe estar en el centro del acontecimiento.

Lista de preguntas para llevar a cabo el análisis del público:

¿Cuántas personas se espera que asistan al acto?

¿Por qué estarán allí?

¿Qué nivel de conocimientos tendrán sobre el tema del que se va a hablar?

¿Tendrán prejuicios o ideas preconcebidas sobre el tema? ¿Pueden mostrarse particularmente bien dispuestas u hostiles hacia mi persona o hacia lo que quiero decir?

¿Asistirán por su cuenta, o representarán a otras personas?

¿Puede haber conflictos o tensiones dentro de la audiencia? De ser así, ¿cuáles y entre qué personas?

¿Quiénes serán las figuras clave?

INFORMARSE SOBRE EL LUGAR DE DISERTACION

Lista de preguntas para obtener información sobre el lugar:

¿Es un ambiente informal o protocolario?

¿Tendré que hablar desde lo alto de una plataforma?

¿Habrá un podio, atril o mesa?

¿De qué manera están colocados los asientos de la audiencia?

¿Qué tal es la acústica del local?

¿Existe alguna clase de equipo para dirigirse a la audiencia? De ser así, ¿qué clase de micrófono hay? ¿Quién controla el volumen? ¿Funciona correctamente?

¿Qué medios de ayuda visual hay? ¿El lugar cuenta con un retroproyector?

¿Dónde están los enchufes? ¿Dispondré de un tablero con soporte para hojas y de rotuladores?

¿Cómo están situados los medios de ayuda visuales en relación a la audiencia? ¿Dónde tendré que colocarme, y dónde se podrán colocar mis medios de ayuda antes y después de que los emplee?

DEFINIR NUESTRA META Y OBJETIVOS

Cuanto más claramente percibamos lo que queremos conseguir en un discurso o presentación, más probabilidades de éxito tendremos. Debemos reflexionar con tiempo y a fondo, y definir nuestra meta y objetivos con la mayor precisión posible.

Pasarlo por escrito siempre resulta útil: nos ayuda a pensar con claridad, crea un registro al cual podemos recurrir luego y, si lo deseamos, nos permite compartirlos con el público antes de empezar a hablar.

Nuestro público también tendrá sus objetivos. Quizá ha acudido para oír lo que tenemos que decirle, pero aun así sólo estará dispuesto a concedernos su tiempo y su atención mientras crea que sabemos lo que estamos haciendo, por qué lo estamos haciendo, y qué reacción nos gustaría obtener.

La Meta: Nuestra meta es el conjunto de lo que deseamos obtener con nuestra presentación, la razón por la que estamos dispuestos a hablar ante el público.

En algunos casos, la meta puede resultar muy clara y explicarse por sí sola. Pero puede haber dudas, y es bastante frecuente que las haya. Por ejemplo, se nos puede haber pedido que hablemos sobre un tema del que somos expertos, pero no sabemos por qué se nos ha pedido que hablemos.

Los Objetivos: Nuestros objetivos son los pasos más detallados y precisos que planeamos dar para alcanzar nuestra meta; no son los métodos que utilizaremos sino los componentes incluidos dentro de la meta global. Aparte de transmitir cierta información, lo que intentamos conseguir puede ser convencer, divertir, vender un producto o a nosotros mismos, obtener una determinada acción inmediata o cualquier otra cosa.


Para más información realizar nuestro curso “Oratoria: el arte de hablar


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