martes, 4 de diciembre de 2012

El talento y el diseño organizacional correcto


Las organizaciones por sí solas no pueden ser fuente de ventaja competitiva; necesitan empleados excelentes.

Sus destrezas y conocimientos son críticos para todas las competencias medulares y las capacidades de la organización.

A pesar de esto, probablemente no sea acertado pensar que los empleados de calidad son una fuente primordial de ventaja competitiva sostenible.

Sin embargo, es acertado pensar que, combinados con el diseño correcto de la organización y el enfoque acertado de gestión, pueden ser una fuente poderosa de ventaja competitiva.

A fin de que las personas contribuyan a la organización y a la gestión como fuentes de ventaja competitiva, es preciso desarrollarlas, motivarlas y conservarlas. Los sistemas de la organización deben diseñarse para atraer, conservar y desarrollar personas con las destrezas y el conocimiento necesarios para que la organización posea las competencias y capacidades correctas.

No es lo mismo una organización talentosa que una organización constituida por personas de talento.

Las primeras poseen una arquitectura organizativa, una distribución de competencias y una cultura de empresa que les permite funcionar eficazmente, incluso si está compuesta por personas sin talentos relevantes.

Una organización no talentosa será incapaz de funcionar con la misma eficiencia, aunque estuviese repleta de personas con gran talento, ya que terminarían -con mucha probabilidad- confrontados entre sí o dilapidados por falta de coordinación.

Por eso, a los directores de RR.HH. les cae una gran responsabilidad. Los responsables de la empresas piensan que todo se arregla contratando a personas competentes y de talento, cuando lo que de verdad falla es la organización.

En muy poco tiempo hemos pasado de reclutar a los adecuados a reclutar a los mejores.

Ahora empezamos a reclutar a los que pueden hacer el trabajo mejor que los demás, pero sobre todo a los que son capaces de emocionarse con los valores de la corporación y comprometerse con su misión.

Ahora necesitamos de las personas su compromiso y su motivación, para que aporten su inteligencia, su creatividad y su iniciativa. Sólo si seleccionamos a las personas con los valores y la estructura motivacional adecuada tenemos éxito.

Ya no basta con "buscar" a personas que tengan un expediente académico determinado y dispongan de una experiencia profesional similar a aquella requerida para el puesto, sino que hemos de entrar en el análisis de otras variables que determinarán la idoneidad de la persona al puesto y a la empresa: su capacidad de integración en la organización, sus competencias, sus potencialidades de futuro, sus intereses, sus expectativas, sus condicionamientos.


Para más información realizar nuestro curso “Como gestionar el talento en su empresa”.


Espero tu comentario.

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